[Photo Essay] The Guardians of the Seeds

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Source: Kurtural / The Dawn News / November 22, 2017

Photo: Kurtural.

In the municipality of Repatriación, in the heart of Paraguay, there’s a house made of mud. The outside of the walls are painted with protest art, and inside there are crop seeds. This is one of the more than thousand banks around the world which contain a type of wealth that is not monetary. They don’t extend credit and they don’t protect offshore accounts. They are seed banks, protectors of the beginning of the human food chain.

The work of the men and women of this house, called Semilla Róga, opposes a powerful system of patents under which seeds have owners and one must pay in order to grow them. Nowadays, an oligopoly of companies—Syngenta, Bayer, Basf, Dow, Monsanto and DuPont—controls 60% of the seed market around the world. And whoever controls seeds, controls food.

This regime means a loss of agricultural diversity and freedom. Rural workers are forced to go into debt in order to buy the seeds they need to produce. The 2017 peasant march was joined by food producers that are trapped in this oppressive cycle of dependence. In India, this takes extreme forms where forced indebtedness pushes thousands of farmers to suicide every year.

But in places like Repatriación, men and women carefully store in plastic bottles on wooden shelves seeds of peanut, bean, lettuce, cabbage. They also preserve varieties of corn: tupi, moroti, mbya , pororó, pichica. By doing so, they are guaranteeing the perduration of these autochthonous seeds, and therefore the local food, medicine, rites and even the livelihood of entire communities.

 

A 200 km de la ciudad de Asunción está el municipio de Repatriación, en el departamento de Caaguazú. Allí se encuentra Semilla Róga, o casa de las semillas, un proyecto colectivo que tiene como objetivo promover la diversidad de la agricultura familiar campesina a través de la conservación de semillas autóctonas. El proyecto es impulsado por la Organización de Mujeres Campesinas e Indígenas   (Conamuri). Foto: Cecilia Rojas.

The Repatriación municipality is located 200 km away from the city of Asunción—capital of Paraguay—, in the Caaguazú department. It is the home of the “house of the seeds”, or Semilla Róga, a collective project that has the goal of promoting the diversity of peasant family agriculture through the preservation of autochthonous seeds. The project is promoted by the Organization of Peasant and Indigenous Women (Conamuri). Photo credit: Cecilia Rojas.

Entre parcelas de hortalizas, legumbres, frutos y plantas medicinales se levanta el banco de semillas de Repatriación. Trinchera de un proyecto productivo y social de la Conamuri que apunta a la conservacion de especies nativas y criollas de semillas. Foto: Cecilia Rojas.

The seed bank is located between patches of vegetables, legumes, fruits and medicinal plants. Photo credit: Cecilia Rojas

Marina Diaz Melgarejo es una de las guardianas del banco de semillas de Repatriación. Junto a su familia, ella se encarga de administrar y preservar las decenas de semillas nativas y criollas que se encuentran en Semilla Róga. Foto: Cecilia Rojas.

Marina Díaz Melgarejo is one of the guardians of the seed bank. Together with her family, she’s in charge of managing and preserving dozens of native and creole seeds. Photo credit: Cecilia Rojas.

Marina además prepara con raíces compuestos terapéuticos totalmente caseros. Asegura que tanto la tos, como los dolores de pecho o garganta se pueden combatir con sus panaceas de conocimientos ancestrales. Foto: Cecilia Rojas.

Marina also uses roots to make homemade therapeutic compounds. She assures that coughs, chest pains and sore throat can be combated with these ancestral concoctions. Photo credit: Cecilia Rojas.

Marina forma parte de Conamuri, una de las organizaciones campesinas más importantes de Paraguay y que agrupa a mujeres campesinas e indígenas. Organizaciones como éstas brindan apoyo jurídico, político y social a decenas de familias campesinas en Paraguay. Foto: Cecilia Rojas.

Marina is a member of Conamuri, one of Paraguay’s most important peasant organizations, which is made up of peasant and indigenous women. Organizations like this one provide legal, political and social support to peasant families. Photo credit: Cecilia Rojas.

Repatrición es una comunidad que basa gran parte de su economía en la agricultura familiar campesina. El Semilla Róga les permite el cultivo de muchas variedades de hortalizas y frutas. Productos y alimentos que forman parte de su cotidianeidad. Foto: Cecilia Rojas.

The economy of the community that lives in Repatriación is largely based on familiar peasant agriculture. The Semilla Rogá allows them to cultivate many varieties of vegetables and fruits. These products and foods are a part of their daily lives. Photo credit: Cecilia Rojas.

María Benjamina Leiva tiene 87 años y es una de las pobladoras más antigua de Repatriación. Con una historia de despojo sobre sus hombros, aún resiste junto a su familia por el derecho a la tierra y a la vida. Foto: Cecilia Rojas.

María Benjamina Leiva is 87 years old and is one of the oldest inhabitants of Repatriación. Her life story is marked by expoliation, but she still resists, along with her family, and fights for the right to land and to life. Photo credit: Cecilia Rojas.

Eloísa González es una pobladora de Repatriación. Sus habitantes provienen de familias que retornaron de Argentina, Brasil y otros países en busca de tierra propia durante los años 60s. Gran parte de la economía local se sustenta en la agricultura familiar. Foto: Cecilia Rojas.

Eloísa González lives in Repatriación. The people of this municipality are descendants of families that came from Argentina, Brazil and other countries in search of a piece of land of their own, in the 60s. Photo credit: Cecilia Rojas.

En Repatriación aún quedan parcelas dedicadas a la agricultura familiar. Allí se cultivan legumbres, hortalizas y frutas. Sin embargo, muchas de ellas fueron despojadas durante la dictadura Stronista y hoy son vestigios de un modo de vida que se niega a desaparecer. Foto: Cecilia Rojas.

In Repatriación, there are still pieces of land dedicated to family agriculture. However, many were taken away from peasants during Stroessner’s dictatorship and nowadays they are vestiges of a way of life that refuses to disappear. Photo credit: Cecilia Rojas.

Alicia Amarilla Leiva es una pobladora de Repatriación, comunicadora y forma parte de Conamuri. Comenzó a militar en movimientos campesinos desde muy joven, luego de que su familia sufriera persecuciones y desalojos por parte del Estado. Alicia es una de las promotoras más importantes de Semilla Róga. Foto: Cecilia Rojas.

Alicia Amarilla Leiva is an inhabitant of Repatriación. She is a journalist and a member of the Conamuri. At an early age she became involved in peasant movements after her family suffered persecution and evictions by the state. Alicia is one of the most well-known promoters of Semilla Róga. Photo credit: Cecilia Rojas.

Paulina Leiva es tía de Alicia, militante histórica de Conamuri y dejó Repatriación en busca de una mejor condición económica. Ella vive en Sao Paulo, Brasil. Allí se dedica a la confección de ropas con una familia brasileña, junto a sus dos hijos y su nuera. Paulina es una de las tantas mujeres de Repatriación que migraron en busca de nuevas oportunidades. Foto: Cecilia Rojas.

Paulina Leiva is Alicia’s aunt. She’s a lifelong member of Conamuri and left Repatriación in search of better economic conditions. She now lives in Sao Paulo, Brazil. There she works making clothes with a Brazilian family, her two sons and her daughter-in-law. Paulina is one of the many women of Repatriación who migrated in order to have more opportunities. Photo credit: Cecilia Rojas.

Emilio Arce Leiva es un promotor de la salud y obrero de la tierra. En 2008 cedió parte de su terreno para la construcción del banco de semillas. Junto a su familia, tiene la responsabilidad de cuidar y preservar las semillas de decenas de especies que son aprovechas por la comunidad y las familias campesinas de Repatriación. Foto: Cecilia Rojas.

Emilio Arce Leiva is a promoter of health and worker of the land. In 2008 he donated part of his land in order to build the food bank. Along with his family, he is responsible for taking care of the seeds that are used by the community and peasant families. Photo credit: Cecilia Rojas.

Don Emilio se levanta cada mañana para administrar, cuidar y preservar las simientes de Semilla Rogá. El espacio no pretende monopolizar el cultivo a partir de sus productos, sino convertirse en una alternativa importante en una zona en donde el monocultivo amenaza con la desaparición de un modelo de vida sustentable. Foto: Cecilia Rojas.

Don Emilio wakes up every morning to manage, care for and preserve the seeds of Semilla Rogá. This initiative doesn’t intend to monopolize the production of seeds but to become an alternative in an area where monoculture threatens to eliminate a sustainable way of life.

Semilla Rogá no otorga créditos a plazos establecidos ni exiges intereses sobrefacturados. El banco es un centro para el intercambio cultural que promueve la devolución conforme a lo cosechado para el provecho de especies propias de este suelo. Foto: Cecilia Rojas.

Semilla Rogá doesn’t extend credit nor does it demand overpriced interests like private companies do. The bank is a space for cultural exchange that only asks farmers to give back some seeds in order to make it sustainable. Photo credit: Cecilia Rojas.

Maíz tupi, moroti, mbya, pororó, pichica; maní, poroto, lechuga, repollo, manteca, tanto para consumo como para abono verde (leguminosas), colman las botellas recicladas que moran los estantes de madera. Foto: Cecilia Rojas.

Seeds destined to consumption and green manure fill up the repurposed bottles that rest on the wooden shelves of the Semilla Rogá bank. Photo credit: Cecilia Rojas.

Entre agosto y septiembre de 2017 miles de productores campesinos dejaron sus cultivos para llegar hasta Asunción a reclamar por las malas políticas agrarias del gobierno y durante más de un mes exigieron una solución a sus reclamos. Foto: Marcelo Encina.

Between August and September 2017, thousands of farmers left their lands and went to Asunción in order to protest the unfair agricultural policies of the government and for over a month demanded a solution to their demand. Photo credit: Marcelo Encina.

Durante el tiempo que se quedaron en la ciudad, los productores campesinos se instalaron en la Plaza de Armas, lugar histórico de las manifestaciones sociales y políticas del país. Allí se organizaron, resistiendo al frío y a la espera, mientras sus reclamos marcaban la agenda política del país. Foto: Marcelo Encina.

During their month-long protest, farmers settled in the Square of Arms, a historic place for social and political protests of the country. There, they resisted the cold and the long wait. Photo credit: Marcelo Encina.

Los productores campesinos exigían la condonación de deudas contraídas con el Estado, asistencia técnica y la aplicación de una ley de emergencia campesina con el objetivo de ayudar miles de familias que pasaban hambre y la pérdida de sus cultivos en las zonas más vulnerables del país. Foto: Nathalia Aguilar.

Farmers demanded the condoning of debts contracted with the state, technical assistance and the application of a peasant emergency law to help thousands of families that were starving and losing their crops in the most vulnerable areas of the country. Photo credit: Nathalia Aguilar.

Desde que llegaron a la capital, los productores campesinos se organizaban y realizaban diferentes acciones políticas en diversos puntos de la ciudad. Muchos de ellos volvían a sus comunidades luego de varios días, solo para regresar nuevamente y sumarse a sus compañeros en lucha. Foto: Juanjo Ivaldi.

Since they arrived in the capital, farmers organized and made different actions of protest in various points of the city. Many of them went back to their communities after several days, only to return and join their comrades in the struggle once again. Photo credit: Juanjo Ivaldi.

El palo, símbolo de lucha y resistencia de la comunidad campesina  fue prohibido por la Policía Nacional durante las marchas en la ciudad. Además, fue aplicada la Ley del Marchodromo, que en Paraguay solo permite movilizaciones sociales a partir de las 19:00hs y en áreas específicas de la ciudad. Foto: Natalia Aguilar.

The stick, a symbol of the struggle and resistance of the peasant community, was forbidden by the National Police during the marches in the city. Furthermore, they applied the “Marchódromo Law”, which only allows protests from 7 pm on, and in specific areas of the city. Photo credit: Marcelo Encina.

La Marcha Campesina marcó la agenda social del país en el mes de agosto y a través de los medios de comunicación se generó una división con gran parte de la sociedad. En Asunción, muchos ciudadanos protestaron ante los cierres de calles por parte de los labriegos, generándose un ambiente de mucha tensión en la ciudad. Foto: Marcelo Encina.

The Farmer’s March marked the country’s social agenda in August and media generated a division between farmers and a large part of society. In Asunción, many citizens protested due to the closure of streets on behalf of farmworkers, generating an environment of much tension in the city. Photo: Marcelo Encina.

Durante las fiestas patrias en el mes de Agosto los productores campesinos decidieron realizar un desfile paralelo al organizado por el gobierno. Este evento congregó a miles de labriegos que de esta manera simbólica esperaban protestar contra la indiferencia el Estado y una ciudad que les daba la espalda. Foto: Juanjo Ivaldi.

During the national holidays of the month of August, farmers decided to hold their own march, separate from the one organized by the government. This event gathered thousands of rural workers who used this opportunity to protest against the indifference of the state and a city that turned its back against them. Photo credit: Juanjo Ivaldi.

La Policía Nacional prohibió el desfile simbólico de los campesinos que comenzaba en la explanada de la Catedral de Asunción. Ante la negativa, los labriegos decidieron bailar al compás de una orquesta frente a la Iglesia, mientras allí, autoridades, religiosos y parte de la sociedad civil ofrecían una misa. Foto: Juanjo Ivaldi.

The National Police forbade the peasant parade, which was set to begin in Asunción’s Cathedral. Due to this restriction, farmers decided to dance to the tune of a band outside the church, while authorities, religious leaders and part of the civil society celebrated mass. Photo credit: Juanjo Ivaldi.

Luego de un mes resistiendo en Asunción, los productores campesinos volvieron a sus comunidades. Sin embargo, la lucha aún continúa en cada una de ellas, en defensa de un modo de vida que se niega a desaparecer y del cual dependen miles de familias. Foto: Natalia Aguilar.

After a month of resistance in Asunción, farmers went back to their communities. However, the struggle continues in each of their homes, for the defense of their livelihoods. Photo credit: Natalia Aguilar.

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